El día 18 del mes de Dul-Hiyya marca la celebración del Eid al-Gadir, una de las festividades islámicas más majestuosas y significativas. [1] En esta sagrada jornada, el Profeta Muhammad (la paz sea con él), en obediencia a una orden divina, proclamó el Imamato de Alí Ibn Abi Talib (P), designándolo oficialmente como su legítimo sucesor. Este acontecimiento trascendental tuvo lugar en el décimo (10) año de la hégira, en un paraje cercano a La Meca conocido como Gadir Jum. Es por este histórico lugar que la magna celebración adoptó el nombre de Eid al-Gadir. [2]
El Eid de Gadir resplandece como uno de los días más virtuosos de todo el año. Por ello, los creyentes no deben descuidar la observancia de los rituales de esta gran jornada, pues a través de ellos pueden alcanzar cimas espirituales y avances profundos en el noble camino de la purificación del alma. [3]
Aquí tienes la versión enriquecida literariamente y con mayor fluidez, manteniendo íntegros todos los detalles históricos, teológicos y estructurales del relato original:
Una Breve Historia del Suceso de Gadir
El Profeta del Islam (PBD) En el ocaso de su bendita existencia, durante el último año de su vida, emprendió su peregrinación de despedida a La Meca, conocida como Hayyat al-Wida’. En esta travesía histórica, la excelsa caravana no solo estaba conformada por los devotos habitantes de Medina, sino que multitudes de musulmanes provenientes de todos los confines de la Península Arábiga se unieron para acompañar al Mensajero de Dios (PBD).
Tras culminar los sagrados ritos en La Meca y emprender el retorno hacia Medina, el día jueves, exactamente 8 días después de la festividad de Eid al-Adha, la inmensa congregación arribó a un paraje desértico y abrasador conocido como Gadir al-Jum. Fue en este escenario de intenso calor donde el Profeta (PBD) ordenó detener la marcha, anunciando a los creyentes que debían prepararse de inmediato para recibir un mensaje de vital y suprema importancia.
Con solemne premura, se erigió un púlpito improvisado utilizando las monturas de los camellos, elevando al Profeta (PBD) por encima de la inmensa multitud. Tras ensalzar y glorificar a Dios, agradeciendo Sus infinitas bendiciones, el Mensajero (PBD) dirigió su mirada al mar de fieles y pronunció un discurso que resonaría para la eternidad:
—“¡Oh, gentes! En un futuro muy próximo partiré de vuestro lado, acudiendo al ineludible llamado divino. Yo soy responsable de mi misión y mis actos, así como vosotros habréis de responder por los vuestros. Ante esto, ¿qué es lo que atestiguáis sobre mí?”.
Con una voz unánime que estremeció el desierto, la multitud exclamó:
—“¡Atestiguamos fervientemente que has transmitido tu mensaje a la perfección, que has obrado con excelencia y que has agotado tus mayores esfuerzos en guiarnos! ¡Que Dios te conceda la más excelsa de las recompensas!”.
El Profeta (PBD) continuó su interrogatorio espiritual:
—“¿Atestiguáis acaso que Dios es Único, que yo soy Su Mensajero, y que no existe atisbo de duda sobre la vida en el Más Allá y la resurrección de los muertos en el otro mundo?”.
Tras escuchar el rotundo "Sí, lo atestiguamos" de los presentes, el Mensajero (PBD) reveló su gran legado:
—“Dejo entre vosotros dos tesoros invaluables y sumamente queridos. Aguardaré para ver cómo os comportáis con ellos tras mi partida”.
Ante la expectación, alguien de la multitud inquirió:
—“¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Cuáles son esas 2 cosas a las que te refieres?”.
Con majestuosa claridad, el Profeta (PBD) proclamó:
—“El primero es el Libro de Dios, el Sagrado Corán, y el otro es mi Familia y mi Descendencia. Dios, el Altísimo y Omnisciente, me ha informado que estos dos grandes legados jamás se separarán el uno del otro. ¡Oh, gentes! No os adelantéis al Corán ni a mi descendencia, pero tampoco os quedéis rezagados respecto a ellos. Si lo hicierais, pereceríais irremediablemente”.
En ese instante culminante, el Profeta (PBD) escudriñó la inmensa asamblea como si buscase a una persona en particular. Al posar su mirada sobre el Imam Alí (P), se acercó a él, tomó firmemente su brazo y lo alzó con tal vigor que las axilas de ambos quedaron a la vista de todos. Lo exhibió ante la multitud, asegurándose de que cada alma presente lo viera y lo reconociera plenamente. Acto seguido, lanzó una pregunta crucial:
—“¿Quién posee más derecho y autoridad sobre los creyentes que ellos mismos?”.
La multitud respondió al unísono:
—“Dios y Su Enviado lo saben mejor”.
Entonces, el Profeta (PBD) sentenció:
—“Dios es mi Líder Supremo y mi Señor, y yo soy el Líder y Señor de los creyentes, y merezco entre ellos más que ellos mismos”. Y coronando su misión, proclamó la frase histórica, repitiéndola 3 o 4 veces para que quedara grabada en los corazones:
“Aquél de quien yo fuera su Señor (Maula), Alí también es su Señor (Maula)”.
Tan pronto como el Profeta Muhammad (PBD) designó formalmente al Imam Alí (P) como su legítimo Sucesor, y antes de que la vasta multitud comenzara a dispersarse, los cielos se abrieron. El Arcángel Gabriel descendió majestuosamente portando la última revelación divina, entregando al Profeta (PBD) la siguiente aleya:
“Hoy he perfeccionado vuestra religión y he completado Mi bendición sobre vosotros”.
Al recibir esta confirmación celestial, el Profeta (PBD) exclamó con voz vibrante y llena de júbilo:
—“¡Dios es Grande! Alabado sea Dios por la inmaculada perfección de Su religión, por la culminación de Sus bendiciones, por Su divina complacencia con mi misión profética y por haber establecido el Wilayat de Alí después de mí”.
Este relato constituye un sublime y breve resumen de la grandiosa Narración de Gadir, un hadiz que ha quedado indisolublemente registrado como una verdad innegable tanto en las más prestigiosas fuentes shiítas como en las sunitas. [4]
Gadir: El día de la perfección de la religión
El decimoctavo (18) día del mes de Dul-Hiyya evoca un hito insustituible en la historia. [4] Fue el día en que el Santo Profeta (PBD) invistió formalmente al Imam Alí (P) como su sucesor, momento estelar en el que el Arcángel Gabriel descendió de los cielos portando la siguiente aleya revelada al Profeta (PBD): [5]
“Hoy, los que no creen, han desesperado de que vuestra religión decline. Por tanto, no les temáis a ellos, temed de Mí. Hoy he perfeccionado vuestra religión y he completado Mi bendición sobre vosotros”. [6] [7]
Aquel fue el día en que los incrédulos sucumbieron ante las olas de la desesperanza. Ellos aguardaban que el Islam, al que consideraban fundamentado en un solo hombre, se desmoronara tras el fallecimiento del Profeta (la paz sea con él), regresando a las sombras de la era preislámica y desvaneciéndose gradualmente. Sin embargo, al contemplar cómo un hombre inigualable entre los musulmanes en términos de sabiduría, piedad, poder y justicia era erigido como el sucesor del Profeta (la paz sea con él), comprendieron finalmente que el Islam era una fe auténtica, inquebrantable y perdurable. [8]
Fue en esta espléndida jornada cuando la religión del Islam alcanzó su máxima evolución; pues, sin la designación del sucesor del Profeta (la paz sea con él) y sin la clarificación del destino futuro de los musulmanes, esta religión no habría culminado su perfección. [9]
Aquel día, las bendiciones divinas llegaron a su plenitud al instituir a un líder supremo de la talla de Alí (P) para guiar el porvenir de la comunidad musulmana. En este día, el Islam, habiendo completado sus designios futuros, fue consagrado y aceptado como la última religión de Dios. [10]
Eid al-Gadir: Eid-ul-lah al-Akbar (La gran festividad islámica)
Dentro del Islam, existen fechas dotadas de una inmensa virtud por estar intrínsecamente ligadas a eventos determinantes de la religión, destacando entre ellas el Eid al-Gadir. [11] En virtud de ello, y tal como lo subrayan las sublimes narraciones transmitidas por los Imames Infalibles (P), este día merece ser aclamado como “la Gran Festividad Islámica”. [12]
En una hermosa narración del Imam Rida (P), leemos: “En el Día de la Resurrección, cuatro días se erigen iluminados en el Trono Divino: el Eid al-Adha, el Eid Al-Fitr, el viernes y el Eid al-Gadir. Pero, entre esos cuatro días, la jornada del Eid de Gadir brilla con la intensidad de la luna en medio de las estrellas”. [13] Este día es reverenciado como "Eid-ul-lah al-Akbar", el momento sublime en que los pecados de los shiítas son perdonados mediante el arrepentimiento sincero. Es una jornada consagrada a la felicidad y al júbilo, donde la sonrisa florece en el rostro de los creyentes. [14], [15]
En otra célebre narración, se relata que se le preguntó al Imam Sadiq (P):
—“¿Acaso existe para los musulmanes otra festividad además de la del día Viernes, la del Adha y la del Fitr?”.
El Imam (P) respondió: —“Sí. Hay una festividad cuya sacralidad es aún mayor que la de las demás”.
El narrador inquirió: —“¿Cuál es esa festividad?”.
Él respondió: —“Es el día en el que el Mensajero de Dios (PBD) designó a Alí (P) como su Sucesor”.
El narrador volvió a preguntar: —“¿Qué se debe hacer en ese día?”.
El Imam (P) instruyó: —“Debéis ayunar, dedicaros a la adoración y bendecir a Muhammad y a la inmaculada familia de Muhammad (P) diciendo: al-lahumma sal-li ‘ala Muhammad wa âli Muhammad”. [16], [17]
Prácticas Recomendables del día de Gadir
Las recompensas del ayuno en el día de Eid al-Gadir
Abundan los actos recomendables para glorificar el día del Eid al-Gadir, destacándose el ayuno. Así lo atestigua una narración del Imam Sadiq (P): “El día de Gadir es el mayor y más glorioso Eid de los musulmanes. En cada hora de este día, corresponde elevar nuestro agradecimiento a Dios. La gente debe ayunar en esta jornada para manifestar su gratitud al Creador, pues el ayuno del día de Gadir equivale a 60 años de adoración ininterrumpida”. [18], [19]
Baño completo
El ilustre Sheij Kaf’ami, en su elogiada obra Balad al-Amin, ha señalado que es altamente recomendable realizar el baño completo (Gusl) durante el día de Gadir. [20], [21]
Caridad y entrega de regalos a los creyentes
En una sagrada tradición, el Imam Sadiq (la paz sea con él) expresó: “Este día es un día de adoración, pero también un día consagrado a la caridad y a la bondad hacia los hermanos en la fe”. [22], [23]
Por su parte, el Imam Reza (la paz sea con él) prometió: “Dios multiplicará la provisión de aquellas personas que, en este día, atiendan las necesidades de sus familias y de sus hermanos creyentes, perdonen las faltas de los demás y ofrezcan caridad”. [24], [25]
La súplica del Eid al Gadir
El venerado Sheij Mufid ha transmitido que es muy meritorio recitar la siguiente súplica durante la jornada de Gadir:
(Oh Dios, Te ruego por el derecho del Profeta Muhammad, por el derecho de Alí, y por la excelsa dignidad y el grado que les has concedido por encima de Tus siervos, que envíes Tus saludos y paz sobre Muhammad y Alí. Que comiences por ellos al otorgar todo bien. Dios bendiga al Profeta Muhammad y a su purificada familia. Oh Dios, colma la tierra de justicia a través de ellos, del mismo modo en que ha sido llenada de opresión e iniquidad. Cumple Tu promesa para con ellos, pues, ciertamente, Tú jamás quebrantas Tus promesas). [26] [27]
Leer la súplica al-Nudbah en el día de Gadir
Es una práctica espiritualmente enriquecedora y recomendada recitar la profunda súplica al-Nudbah durante el Eid al-Gadir. [28] [29]
La oración del Eid al-Gadir
Seyyed ibn Tawus relata, fundamentado en un hadiz auténtico del Imam Sadiq (la paz sea con él), que en el día de Gadir se recomienda fervorosamente realizar una oración de dos (2) ciclos. Tras concluirla, el creyente debe realizar una prosternación para agradecer a Dios, repitiendo cien (100) veces: “Shukran lil-lah”. Una vez finalizada esta prosternación, se aconseja recitar la siguiente súplica:
(Oh Dios, Te ruego porque solo Tú eres merecedor de toda alabanza y careces de socios o semejantes. Eres Único, Eterno, no has engendrado ni has sido engendrado, y no existe nadie comparable a Ti. [Te ruego] por Muhammad, Tu siervo y Tu profeta, que la paz sea con él). [30]
Acto seguido, el orante debe realizar una nueva prosternación y pronunciar cien (100) veces “Al-Humadulil-lah” (la alabanza pertenece a Dios) y cien veces “Shukran lil-lah” (gracias a Dios). Se ha narrado que el Imam (P) aseguró: “Cualquiera que lleve a cabo este acto, obtendrá la misma recompensa de aquellos que estuvieron físicamente presentes en el día de Gadir junto al Profeta Muhammad (PBD) y le juraron lealtad”. [31] El gran sabio Muhaddiz Qummi añade a este respecto: “Es preferible que esta oración se efectúe al mediodía, coincidiendo con la misma hora en la que aconteció el histórico evento de Gadir”. [32]
Peregrinación a la tumba del Imam Alí (P) en el día de Gadir
Durante esta sagrada festividad, se recomienda encarecidamente peregrinar hasta la tumba del Imam Alí (P). En un relato transmitido por Ibn Abi Nasr (uno de los compañeros más ilustres del Imam Reda), se narra que el Imam Rida (P) aconsejó: “Dondequiera que te encuentres, esfuérzate por visitar la tumba del Imam Alí (P) en el Día del Eid de Gadir. En este día, Dios perdonará los pecados de innumerables hombres y mujeres musulmanes, y liberará del fuego del Infierno a una cantidad de personas dos (2) veces mayor que los liberados durante el mes de Ramadán, las noches del Qadr y el Eid al-Fitr. [33], [34] Juro por Dios que, si la gente comprendiera verdaderamente la inmensa virtud de este día, los ángeles estrecharían sus manos diez veces al día”. [35]
Ziyarat Aminul-lah
Para honrar al Imam Alí (P) en el Día de Gadir, se han preservado diversos textos de Ziyarat, siendo el más célebre la Ziyarat Aminul-lah. [37] Numerosos y distinguidos eruditos han catalogado la Ziyarat Aminul-lah como un texto de excepcional valor para visitar espiritualmente al Imam Alí (P). [38] Esta hermosa Ziyarat puede recitarse tanto en la cercanía de su santuario como desde la distancia. [39]
Ya'bir Ju'fi narra que el Imam Muhammad Baqir (P) contempló a su padre, el Imam Sayyad (la paz sea con él), peregrinando a la tumba del Príncipe de los Creyentes, el Imam Alí (la paz sea con él). Al detenerse frente al sepulcro, lloró profundamente y pronunció:
(¡La paz sea contigo, oh depositario del legado de Dios en la tierra y Su Prueba manifiesta ante Sus siervos! ¡La paz sea sobre ti, oh Príncipe de los Creyentes! Doy testimonio de que has luchado en el camino de Dios con auténtica entrega y sacrificio. Obraste en absoluta fidelidad a Su Libro y seguiste inquebrantablemente la tradición de Su Profeta —que Dios le bendiga a él y a su familia—, hasta que Dios te convocó a Su vecindad, tomándote para Sí de acuerdo a Su divina elección.) [40]
Posteriormente, el Imam Baqir (P) añadió lo siguiente:
“Ningún miembro de nuestra comunidad pronuncia estas palabras ni implora con ellas ante la tumba de Amir Al Mu’minin, el Imam Alí (P), o ante la de cualquiera de los Imames (P), sin que su súplica sea elevada a un estado de luz pura. Esta será sellada con el sello del Profeta Muhammad (PBD) y custodiada celosamente hasta ser entregada al Restaurador de la Casa del Profeta, ‘Al Mahdi’ (P). Entonces, quien haya elevado esta súplica se encontrará con su Señor en un estado de gozo y buenas nuevas, siendo cálidamente saludado y acogido, si Dios Altísimo así lo dispone”.
Esta Ziyarat figura entre las lecturas especiales reservadas para el día de Gadir, y a su vez, se cuenta entre las Ziyarats comunes que adornan la visita a los santuarios de todos los Imames Infalibles. [42] [42] [43]
La Ziyarat de Gadir, citada por el Imam Hadi y el Imam al-Askari (P)
El Imam Hasan Askari (P) nos ha legado un majestuoso texto de Ziyarat, narrado originalmente por su padre, el Imam Hadi (P), destinado a recitarse en el día de Gadir. Sus palabras son las siguientes:
(La paz sea con Muhammad, el Mensajero de Allah, el Sello de los Profetas, el Señor de los Mensajeros y el elegido por el Señor de los Mundos. Él es el depositario de la revelación divina y del decreto de Dios; la culminación de lo que ha precedido y el umbral de lo venidero, el custodio supremo de todo ello. Que la misericordia de Dios y Sus bendiciones lo acompañen. Que las maldiciones de Dios caigan inexorables sobre el primer opresor que violó los derechos de la familia de Muhammad (la paz sea con ellos) y sobre los usurpadores de sus legítimas posiciones. ¡Oh Dios! Maldice al primer tirano y usurpador que fue injusto con la familia de Muhammad (la paz sea con él), así como a cualquiera que perpetúe esa tradición hasta el Día de la Resurrección. ¡Oh Dios! Bendice al Profeta Muhammad, el último mensajero de Dios, y bendice a Alí, el más excelso sucesor del Profeta (PBD), y a su familia pura. ¡Oh Dios! Haz que nos aferremos firmemente a ellos y que, mediante su Wilayat, alcancemos la victoria, la prosperidad y la seguridad absoluta, convirtiéndonos en aquellos que no conocerán el miedo ni el dolor). [45]
Indudablemente, aquellos fieles que no dispongan de los medios para realizar la peregrinación presencial al santuario del Imam Alí (P) en el día de Gadir, pueden recitar esta profunda Ziyarat desde la lejanía, sin importar el rincón del mundo en el que se encuentren. [46]
Felicitar a otros creyentes
El Imam Rida (P) aconsejaba: Es altamente recomendable en este día felicitar a los hermanos creyentes dirigiéndoles estas palabras:
(La alabanza y la gratitud sean para Al-lah, Quien nos ha contado entre aquellos que se aferran firmemente al Wilayat de Amir Al-Mu’minin y de los Imames Infalibles (con ellos sea la paz)). [50] [51] [52]
Asimismo, es sumamente meritorio pronunciar:
(La alabanza pertenece a Al-lah, Quien nos ha honrado grandemente con este día y nos ha dispuesto entre aquellos que cumplen fielmente con Su pacto y con la alianza que nos confió. Una alianza referida al Wilayat de aquellos facultados para regir Su asunto y aplicar Su justicia; y le agradecemos por no habernos dejado entre aquellos que niegan y desmienten el Día del Juicio). [53] [54]
El establecimiento del pacto de hermandad entre los creyentes
Dada la majestuosidad insuperable de Gadir y la abundancia de bendiciones que envuelven esta jornada, resulta sumamente apropiado que los hermanos en la fe consoliden un pacto de hermandad, con el noble propósito de multiplicar los lazos de amistad, afecto y compasión entre ellos. [55]
El día de Gadir rememora el instante sagrado en que el Mensajero de Dios (PBD) hermanó a sus compañeros; por consiguiente, es una tradición sublime que el creyente se hermane con su prójimo en esta misma fecha. Tal como lo relata nuestro sabio Sheij, autor del venerable libro Mustadrak Al-Wasâ’il, citando a su vez el texto Dâr Al-Firdaws, este hermoso ritual se formaliza cuando el creyente coloca su mano derecha sobre la mano derecha de su hermano y pronuncia:
(Me hermano contigo por la complacencia de Al-lah, te elijo por Al-lah, te estrecho la mano por Al-lah, y celebro este solemne pacto ante Al-lah, Sus Ángeles, Sus Libros Celestiales, Sus Mensajeros, Sus Profetas y los Imames Inmaculados —con todos ellos sean las bendiciones y la paz—. Prometo que, si soy contado entre las gentes del Paraíso y me es concedido el derecho a la intercesión, y se me permite cruzar las puertas del Paraíso, no ingresaré a él a menos que tú lo hagas junto a mí). [56] [57]
Tras estas palabras, el hermano creyente debe responder:
qabiltu (Acepto)
A lo que el primero replicará con bondad:
(Te eximo de todas las exigencias y obligaciones propias de esta hermandad, a excepción de tres cosas: la intercesión, la súplica mutua y la visita). [58]
El Eid de Gadir debe ser celebrado con suma grandeza y gloria entre los musulmanes
El Eid al-Gadir representa la festividad cumbre del Wilayat, el momento sagrado en que el Imam Alí (P) fue investido como Sucesor absoluto del Profeta (PBD). Esta fecha gloriosa es aclamada universalmente como Eid Allah al-Akbar (la más grande de las festividades divinas), puesto que derramó un torrente inagotable de bendiciones divinas sobre la humanidad. En consecuencia, esta festividad debe ser conmemorada cada año con una gloria y un esplendor cada vez mayores. Elevamos nuestra esperanza para que, en honor a este día magnífico, Dios resuelva y alivie todas las aflicciones y desafíos que enfrenta el Mundo Islámico.
Notas
[1] Mafatih Nowin, página 835.
[2] Ibíd.
[3] Ibíd; p. 837.
[4] Véase: Ibn Asir, Usd al-Qabbah, tomo 5, pág. 253; Kulaini, al-Kafi, tomo 2, pág. 27; Ansab al-Ashraf, tomo 2, pág. 111l; Ibn Kasir, al-Bidayah wa al-Nihaya, tomo 7, pág. 349; Nasa’i, tomo 5, pág. 45.
[5] Tafsir Nemune; tomo 4; p. 265.
[6] Sura Ma'ida; aleya 3.
[7] Las aleyas del Wilayat en el Corán, p.54.
[8] Tafsir Nemune; tomo 4; p. 265.
[9] Ibíd.
[10] Ibíd.
[11]El mensaje del Imam Amir al-Mu'minin (Exégesis de Nahyul Balaga); 15; p. 433.
[12] Mafatih Nowin, página 887.
[13] Zadul Ma’ad; página 323, Iqbal; p.446.
[14] Ibíd, p. 324, Ibíd.
[15] Mafatih Nowin, página 887.
[16] Misbah al-Mutuhayyid; página 736.
[17] Mafatih Nowin, página 887.
[18] Iqbal; p. 465.
[19] Mafatih Nowin, página 888.
[20] Balad al-Amin, p. 259.
[21] Mafatih Nowin, página 888.
[22] Zadul Ma’ad; p. 327.
[23] Mafatih Nowin, página 888.
[24] Zadul Ma’ad; p. 324.
[25] Mafatih Nowin, página 888.
[26] Bihar al-Anwar; tomo 95; p. 319; Iqbal; p. 492.
[27] Mafatih Nowin, página 895.
[28] Iqbal, página 295.
[29] Mafatih Nowin, página 189.
[30] Ibíd; p. 890.
[31] Iqbal; p. 472, Bihar al-Anwar; tomo 95; p. 298.
[32] Mafatih Nowin, página 890.
[33] Iqbal; p. 468.
[34] Mafatih Nowin, página 888.
[35] Iqbal; p.468; Bihar al-Anwar; 1997; p.358; Hadiz 2.
[36] Mafatih Nowin, pág. 280.
[37] Ibíd, p.888.
[38] Ibíd; p. 280.
[39] Ibíd, p.888.
[40] Ibíd; p. 260.
[41] Mazar Kabir; página 282.
[42] Ibíd, Bihar al-Anwar; tomo 53; p.312-316
[43] Mafatih Nowin, página 262.
[44] Bihar al-Anwar; 97; p. 359; H 6.
[45] Mafatih Nowin, página 299.
[46] Ibíd.
[50] Mafatih Nowin; p.888.
[51] Iqbal; p. 464.
[52] Mafatih Nowin; página 889.
[53] Balad al-Amin, página 263; Iqbal; página 476.
[54] Mafatih Nowin, página 889.
[55] Ibíd. p. 895.
[56] Mustardak al-Wasa’el; tomo 6; p.279; Hadiz 6843.
[57] Mafatih Nowin, página 896.
[58] Ibíd.
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